La vida en el valle: permanecer leal en lugares difíciles

“¿Ya puedo venir a casa?” Ya estoy en el Connecticut por primera vez, desde que me mudé a Atlanta. Estoy hablando con Carol, alguien que ha sido mi mentora espiritual por los últimos años. He dormido en su sofá mientras ella y su esposo han salido a citas y me ha traído helado a casa mientras estoy con su hijo. “Han pasado seis meses y no siento como que algo está ocurriendo” Le digo. La visión en mi cabeza de lo que pensé que sería una nueva ciudad no ha dado frutos, y me gustaría ceder ahora. “No” dice como su versión de los hechos. “Estás en el valle”
“Estás en el valle. Bienvenida”

“Estás en el valle. Bienvenida”

Nunca he sido capaz de entender por qué los cristianos hablan tanto del “valle”. Hablamos del valle como que todos estamos en cierto peregrinaje, llevando mochilas a través de tierras secas por años antes de ver alguna señal de agua. He aprendido que nadie habla del valle como algo bueno. Sino lo opuesto – todos se secan en el valle.

Cuando todo era emocionante y nuevo, estaba contenta de estar en Atlanta. Pero eventualmente las cosas dejaron de ser geniales y quedamos con la rutina.

“Estás en el valle” Esta es la tercera vez que lo dice. “Bienvenida”.

Toca mi hombro mientras me recibe en un club en el que ella ha estado por años.

 

“Es doloroso entender que el mundo no gira a tu alrededor”

“Es doloroso entender que el mundo no gira a tu alrededor”

Hice las cosas normales cuando fui a casa esa primera vez. fui al baby shower de una amiga. Salí a cenar con gente que adoro. Incluso, me comporté como tonta sentándome en frente de un chico con el que solía salir, diciéndole que quería intentarlo de nuevo. No estoy segura de querer intentarlo de nuevo, pero busco algo que me lleve de vuelta a este lugar donde estoy cómoda.

El chico me rechaza. Él no quiere jugar este juego conmigo. Creo que actúo de forma sincera, pero simplemente estoy siendo patética. Duele estar en casa porque miro alrededor y entiendo que a todos les está yendo bien. La iglesia los domingos. El chico con el que solía salir ya lo superó. Es doloroso entender que el mundo no gira a tu alrededor y que las personas siguen viviendo una vez que te vas.

Paso el resto de mi tiempo en casa, en la Biblia buscando cada referencia que pueda encontrar acerca de un valle.

 

“Algo realmente hermoso y necesario ocurre en el valle”

“Algo realmente hermoso y necesario ocurre en el valle”

Resulta que, los valles son lugares depresivos en la Biblia también, cuando los miramos por primera vez. Aunque, puedes mirar un poco más de cerca. Algo ocurre en el valle. Algo realmente hermoso y necesario ocurre en el valle. Pero de verdad, esta es la mayor parte de mi relación con Dios. Veo algún resultado poco factible y Dios me empuja constantemente a mirar más de cerca y ver algo diferente.

Quiero que Dios me saque de este tiempo de espera, me de todas las respuestas que pido y luego me envié a mi próxima aventura.

Y por lo tanto le digo, “Sácame de este momento de espera, dame todas las respuestas que necesito, y luego envíame a mi próxima aventura”

Pero no. Él simplemente me enviaba a Levítico, donde hay amplia información sobre el valle. Como que Dios me está enviando a mi habitación, soy enviada a los confines de Levítico.

 

“Estamos tan obsesionados con la lucha y las prisas que no sabemos cuándo parar y esperar en Dios”

“Estamos tan obsesionados con la lucha y las prisas que no sabemos cuándo parar y esperar en Dios”

Comienzo sentándome con los israelitas, y déjame decirte, los israelitas son un regalo de diversión cuando se trata de la espera. Nunca están felices.

En el Antiguo Testamento, los israelitas escaparon de Egipto y terminaron en el pie del Monte Sinaí. Los estudiosos llaman a esto “El Desierto de Sinaí”. El texto dice que pasaron esos meses descansando, enseñando, construyendo y viéndose con Dios cara-a-cara.

Etiquetaríamos esos israelitas como perezosos el día de hoy. Estamos tan obsesionados con la lucha y las prisas que no sabemos cuándo parar y esperar en Dios

Pienso en Moisés, el hombre a cargo de guiar a esos israelitas, y cómo subió el Monte Sinaí para verse con Dios. Se quedó allí cuarenta días y cuarenta noches.

 

“La realidad es fuerte”

“La realidad es fuerte”

Probablemente había pasado menos de un día que Moisés se fue para que los israelitas enloquecieran y quisieran un nuevo Dios. Decidieron que harían su nuevo Dios, y comenzaron a alabar a un becerro de oro.

Vemos esto y pensamos que nunca haríamos algo tan estúpido. Pero puedes reemplazar la palabra “vaca” con lo que sea que encontremos en nuestra vida diaria, que pensemos que puede llenarnos más de lo que podría Dios. Definitivamente, estaría bailando alrededor de la vaca con la esperanza de que la vaca me afirme y me haga sentir viva.

Moisés viene del tope de la montaña y tiene que enfrentar toda esta porquería.

Si hubiera sido Moisés, habría querido acabar con todo. Habría estado enfadada acerca del hecho que había acabado de tener este momento perfecto en comunión con Dios y luego fui forzado a bajar de la montaña y volver a la realidad. La realidad es fuerte. La realidad es lo que ocurre cuando regresamos a la tierra en vez de correr.

 

“El valle está lleno de viajeros”

“El valle está lleno de viajeros”

Queremos correr porque se siente muy duro quedarse en esos lugares en los que no estamos seguros de lo que viene luego.

Cuando pienso que estoy en una aventura en solitario, entiendo que el valle está lleno de viajeros. Algunos van a todo dar. Otros están cansados y han dejado de caminar. Oswald Chambers escribe, “Dios nos da una visión, y luego él nos lleva al valle a moldearnos en la forma de esa visión. Es en el valle que muchos de nosotros desfallecemos y cede el camino”.

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Hannah Brencher, es una escritora, vocera nacional y la fundadora de El Mundo Necesita Más Cartas de Amor. Nombrada como una de las Mujeres Obrando por el Bien de la Casa Blanca y portavoz del Servicio Postal de los Estados Unidos, Hannah ha sido publicada en el diario de Wall Street, O: La revista de Oprah, Glamour, la Tribuna de Chivado y docenas de publicaciones varias. Su último libro, Que te importe el ahora, está disponible.

 

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